HACER LO QUE TENEMOS QUE HACER

El 01 de junio entra en vigor la Resolución del 18/03/21 de la CNMC, por la que se establecen los nuevos valores de los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución de electricidad, y la Orden TED/371/2021 que establece los precios de los cargos.

Esta normativa cuyo contenido es complejo y de difícil comprensión para el común de los mortales, se nos está vendiendo como la gran oportunidad para conseguir abaratar nuestro gasto en electricidad. Una vez más nos mienten.

Nos dicen que el principal cambio es que la tarifa ahora va a discriminar entre el gasto en periodo punta, llano y valle y que, si hacemos “lo que tenemos que hacer”, supondrá un gran ahorro para las familias.  ¿Pero, qué es “lo que tenemos que hacer”? Se nos contesta que cambiar nuestro modelo de consumo para usar nuestros aparatos eléctricos en los periodos valle. De esta manera, conseguiremos grandes ahorros en nuestra factura.

Esta idea ya nos la vendieron en la anterior reforma y nos dijeron que en cada hora del día la electricidad tendría un precio diferente.  Incluso llegaron a publicar diariamente en una web el precio del KW en cada hora del día siguiente para que pudiéramos, lo mismo que dicen ahora, adecuar nuestro gasto al precio más barato.  Ahora descubrimos que era inútil el esfuerzo.  El sistema no funcionaba y como la inmensa mayoría de los consumidores carecemos de las habilidades necesarias para combinar la información sobre nuestro consumo con las tablas diarias de precios, pues pasaba desapercibido.  Ahora sabemos que nos mentían.

El consumo doméstico es escasamente elástico.  Hay muy pocas cosas que podamos cambiar de horario de uso. La plancha, la lavadora, el lavavajillas y poco más. Todo lo demás, lo usamos cuando lo necesitamos. Encendemos la iluminación cuando no hay luz. Nos calentamos o refrescamos cuando estamos activos, no cuando dormimos. Cocinamos a la hora que toca y el frigorífico está funcionando todo el día.  Así que poco podemos hacer.  Apenas un diez por ciento de nuestro consumo es flexible.

La nueva tarifa y, sobre todo, la posibilidad de contratar dos potencias diferentes: una para los periodos punta y llano y otra, para el periodo valle y fines de semana, puede resultar beneficiosa para algunas familias, sobre todo, en segundas residencias y aquellas que tengan acumuladores nocturnos o tengan que recargar baterías de vehículos. Pero poco más.

Sin embargo, las grandes subidas del precio del KW que se vienen produciendo desde enero en la subasta diaria que lo fija, nos hacen sospechar de un proceso de compensación de la bajada de los peajes y nos hace temer que, en un futuro próximo, la factura de la luz incrementará su coste.

Lo peor de todo es que con este modelo se pretende culpabilizar a los consumidores domésticos de los posibles incrementos de sus facturas. Pagas más porque consumes mal. Es el perverso mensaje que se desliza en el nuevo modelo.

Simultáneamente, estamos viendo cómo las compañías comercializadoras se han lanzado a una feroz campaña para cambiar los contratos eléctricos del mercado regulado al mercado libre.  En este mercado las condiciones se pactan entre las dos partes. O al menos, eso dice la teoría; en realidad, los consumidores aceptamos o no un contrato tipo escasamente negociable.  Pero podríamos tener la sensación de que este mercado está libre de los cambios establecidos por la nueva normativa. No es así. Debajo de la tarifa pactada se esconde la misma realidad y, normalmente, un precio superior al del mercado regulado.  Las asociaciones de consumidores no paramos de pelear con las comercializadoras y sus cláusulas poco claras.  La nueva normativa exige más información en las facturas del mercado libre, pero seguirán enmarañando la realidad bajo expresiones como “tarifa plana” que dan la falsa sensación de estabilidad a lo que no es sino un precio notablemente más alto y anualmente revisable.

En resumen, lo que hay que hacer:

                1.- No romperse la cabeza con cambios de rutinas domésticas para ahorrar en factura.  El ahorro no compensará el esfuerzo.

                2.- Esperar a ver como evoluciona el precio del KW en los próximos meses.  Estar atentos a nuestras facturas de la luz y compararlas. 

                3.- No atender a los cantos de sirena del mercado libre que nunca mejora a medio plazo el precio del mercado regulado.

                4.- Las organizaciones de consumidores seguiremos peleando para conseguir, algún día, que España deje de tener uno del precio de la luz más caro de Europa