• Los hábitos han cambiado y ya no nos da tanta vergüenza pedir que nos pongan en un táper la comida que nos ha sobrado en un restaurante

  • Para evitar que sobre comida se pueden pedir medios menús o adaptar las raciones

Hace unos años era casi impensable que, tras ir a comer a un restaurante, nos preguntaran si queríamos llevarnos la comida que nos había quedado en el plato. Pero esto ha cambiado, ya que los restaurantes que ofrecen esta opción son cada vez más y ya no da tanta vergüenza pedir que nos la pongan en un táper.

Los restaurantes cada vez están más preparados y concienciados para dar este servicio y muchos de ellos ya disponen incluso de bandejas y recipientes de un solo uso. Además, el cliente valora cada vez más que pueda darle una segunda oportunidad a la comida que ha quedado en el plato o a la botella de vino que ha quedado medio llena.

Algunos trucos para no tirar comida en el restaurante

  • El restaurante puede adaptar las raciones, no hacerlas demasiado grandes porque acabarán antes en la basura que en el estómago del cliente. Una medida que, aunque no haga desaparecer el desperdicio porque es inevitable que quede comida, sí que con unas raciones adecuadas se puede reducir de manera importante.
  • El restaurante puede cambiar el tamaño del plato y ofrecer distintos tamaños de raciones. Algunas de las principales tendencias actuales de los restaurantes se dirigen a poder escoger entre varias raciones y poder comer ligero. Es decir, existe la opción de elegir medio postre en lugar de la ración entera.
  • El cliente puede preguntar en el restaurante si sirven medias raciones o medios platos, sobre todo si va a comer sin mucha hambre. Es posible que el restaurante pueda adaptarse a esta petición sin problemas.

Cómo llevarse la comida del restaurante sin riesgos

Debemos prestar atención a algunos aspectos de higiene alimentaria y de conservación, sobre todo si decidimos pedir que nos la preparen para llevárnosla a casa. No debe olvidarse que estamos manipulando comida, aunque esté cocinada y que, una vez sale del restaurante, la responsabilidad es del consumidor.

Uno de los principales errores que suelen cometerse es el de la falta de control de la temperatura al transportar las sobras, lo que puede conllevar el crecimiento de bacterias peligrosas y, por tanto, un aumento del riesgo de intoxicación alimentaria.

Medidas para que la comida llegue a casa en las mejores condiciones

  • Vigilar el reloj: el tiempo que pasa entre que salimos del restaurante y llegamos a casa debe ser el mínimo posible. Pensar que saldremos y que podemos ir a dar un paseo, o a tomar algo, puede ser un error. Dejar la comida en el coche durante mucho tiempo conlleva riesgos, sobre todo en verano.
  • Almacenarlos y conservarlos en la de forma segura: cuando lleguemos a casa, debemos poner la comida en la nevera, o en el congelador si no tenemos previsto consumirla en los dos días siguientes.
  • Comer alimentos fríos con precaución: para las comidas en frío, la regla de oro es asegurarse de que fue totalmente cocida y después refrigerada en un plazo mínimo de dos horas. Si esto no ha quedado garantizado, debe tenerse en cuenta que solo el calor puede disminuir los riesgos.
  • Recalentar: cuando vayamos a calentar la comida, debemos prestar atención a varios aspectos: debe alcanzar una temperatura de unos 70 ºC para garantizar su inocuidad; calentar de manera homogénea (si usamos el microondas, cubriremos el recipiente para retener el calor y la humedad y removeremos la comida a mitad de ciclo); en el caso de calentar un líquido como una sopa, este debe llevarse a ebullición.
  • No confiar en nuestra nariz: a menudo, los alimentos contaminados no huelen mal ni tienen mal aspecto. Las bacterias por lo general no cambian el sabor, el olor o el aspecto de los alimentos, por tanto, es muy difícil que solo fijándonos en la apariencia sepamos si un alimento está contaminado o no.
  • No esperar demasiado: en general, no deben consumirse las sobras almacenadas durante más de tres o cuatro días, y menos aquellas que son más perecederas, como pescado o productos lácteos.