Las compras de productos a través de tiendas online dentro de la Unión Europea se rigen por el régimen de garantías en la venta de bienes de consumo.

La garantía por la compra de un producto nuevo es de dos años, sea cual sea el canal de compra.

La garantía por la compra de un producto de segunda mano es de un año como máximo, salvo otro pacto entre comprador y vendedor.

Tanto los productos nuevos como de segunda mano han de entregarse en perfecto estado.

Si hay que efectuar alguna reparación o sustitución del producto, el coste es gratuito para el consumidor, y comprenderán los costes necesarios para subsanar la falta de conformidad, especialmente los gastos de envío, así como los materiales y la mano de obra.

Mientras el producto permanezca en el servicio técnico del vendedor o del fabricante, se suspende el cómputo del tiempo de la garantía, ya que durante ese tiempo el consumidor no ha podido disponer del producto.

Si el consumidor recibe el producto defectuoso o no responde a las características anunciadas u ofertadas, el consumidor puede optar entre solicitar la reparación del bien, la sustitución, una rebaja del precio o la resolución del contrato con devolución del importe, salvo que una de ellas resulte desproporcionada o imposible.