• Estamos en un nivel próximo a lo que se considera estabilidad de precios: una inflación interanual entre el 0% y el 2%

  • Ahora es el momento de curar las heridas que la crisis inflacionista ha dejado en las economías familiares, para lo que hay que incrementar salarios, detener la subida de tipos y vigilar el precio de los alimentos

Por Manuel Moreno Rojas, economista colaborador de UCARAGÓN

El dato del IPC adelantado del INE sitúa la inflación interanual en el 3,2% tras un descenso de un 0,1% este mes. Por tanto, estamos en un nivel próximo a lo que se considera estabilidad de precios, una inflación interanual entre el 0% y el 2%. A pesar de un posible incremento de los precios en junio por la temporada turística, por el «efecto base» (los precios en junio del año pasado subieron un 1,9%) es muy posible ver un IPC en junio por debajo del 2,5%, incluso es relativamente probable que estemos por debajo del 2%. Además, Julio es un mes tradicionalmente con descensos de precios. Así que nos podemos encontrar al acabar julio con una inflación entre el 1,5%-2%. Por tanto, en estabilidad de precios y por debajo del umbral que el BCE considera como correcto.

Obviamente, los datos pueden modificarse por elementos no previstos, pero, no es aventurado decir que la crisis inflacionista está terminando. Ahora es el momento de curar las heridas que ésta ha dejado en las economías familiares. Ya no hay razones para no hacerlo. Para ello:

  1. Hay que incrementar los salarios y otras rentas de las familias para que puedan recuperar el poder adquisitivo perdido por la crisis. En este sentido, el acuerdo entre empresarios y sindicatos es una buena noticia. No obstante, habrá que ver cómo evoluciona la inflación en el futuro para comprobar si hay que realizar incrementos salariales más ambiciosos.
  2. Hay que detener las subidas de los tipos de interés. Ya no son necesarias. Desgraciadamente, la política monetaria es común al euro por lo que no depende sólo de los datos de España sino del resto de la Eurozona. Así, España está entre las mejor posicionadas (si no la mejor) pero otras economías como la alemana tiene dificultades todavía. Las subidas de tipos aumentan los costes de los préstamos, especialmente los hipotecarios, reduciendo la renta disponible para las familias. Esto sumado a una subida de precios hace que los consumidores sean todavía más pobres. Tienen menos dinero para gastar en productos más caros.
  3. Vigilar la subida del precio de los alimentos. Para las familias más modestas, la alimentación es, junto a la vivienda, la parte más importante de los gastos familiares. Los precios de los alimentos explican buena parte de la subida de precios en España. La combinación de sequía (provocada por el cambio climático) y precios de energía altos catapultaron los precios que han subido cerca de un 25% en dos años. Se imponen medidas para controlar los márgenes de la gran distribución para que se trasladen las reducciones de precios en origen a los consumidores lo antes posible. También es necesario articular medidas para controlar los precios de los productos más básicos.

En resumen, lo peor ya ha pasado, es el momento de reconstruir las devastadas economías familiares.

 
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